Relatos cortos...

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Relatos cortos

martes, 8 de septiembre de 2015

Blogspot  Relatos Cortos Elena Peyrolón

Si entras a leer mis relatos, agradecida por tu interés. Disculpar por los cookies, no sé  cómo hacer para que no salgan, ni como quitarlos y no nos molesten, si me pueden ayudar dándome alguna información sobre este tema muy agradecida.

domingo, 20 de octubre de 2013




El espíritu de la esperanza

Cuando abandonas tu alma la carne muere.
Puertas que se cierran tras de sí, llenas de alegrías y tristezas.
La vida se hace caminando, mirando siempre al frente, sin volver la vista atrás.
Cuando todo no sale como uno quisiera.
Cuando las penas son mayores que las alegrías.
Cuando nos sentimos impotentes por no poder hacer nada.
Cuando te sientes impotente ante las adversidades de la vida.
Detente, respira hondo,  y calma tu ira…
Busca en lo más interno de tu ser,  siempre la esperanza, la paz que transporta tu espíritu, tu esencia.
Da alegría a los que te quieren, a los que realmente te necesiten en tu entorno.
Disfruta de la ilusión, de la fantasía, de la magia de lo que merece la pena vivir, de las personas nobles de alma,
Nunca nos abandonemos,  ni flaqueemos.
La vida nos enseña, y con ello aprendemos.
La vida está llena de alegrías,  son momentos que tan solo saboreamos una vez, Llenos de satisfacción, se respiran unos minutos de felicidad.
Pero nos queda el recuerdo de algo admirable.
Nunca perdamos la alegría del espíritu,  porque si la perdemos morirá la ilusión, la esperanza, la fe, y con ello enfermaríamos, envejeceríamos, y el cuerpo moriría.

Cuando abandonamos el alma, la carne muere.

Elena Peyrolón

lunes, 26 de agosto de 2013





La vida me enseño…

Que no es oro todo lo que reluce.
Que el que siembra,  recoge.
Que la llave de las puertas,  está en la humildad.
Que el camino,  se hace andando.
Que el  que guarda,  tiene.
Que el que sueña,  vive con ilusión.
Que lo que no consigue uno mismo con su esfuerzo,  no vale nada.
Que el orgullo no sirve más que para destruir a las personas y llegar a la soledad.
Que el amor es igual a la vida. No se recibe,  se da y regresa a uno, sin más.
Que la soledad no existe,  si uno está bien consigo mismo.
Que la esperanza,  es la semilla de la fe.
Que nadie es más que nadie,  estamos de paso.
Que el dinero es una herramienta, la cual utilizo yo, nunca al revés.
Que la vida la entiendo de una manera, se fiel a ti mismo y serás fiel a los demás.
Que la honradez tiene nombre, y se llama dignidad.
Una sonrisa a la vida,  es la moneda que vale.


Elena Peyrolón Moneva.

miércoles, 26 de junio de 2013





Insignificantes somos

El caos aparece cuando menos te lo esperas. Repleto de tornados, huracanes,  y tormentas que nos manejan como trapos.
Amanece un día triste, desaparecen objetos, animales y personas.
Las almas de los que existieron clamaron al cielo.
Relámpagos de inquietante tormenta eléctrica  paralizan e inquietan, turban los sueños.
Con furia pasa el tornado engulléndolo todo, destroza,  de molé, por doquier a su paso, sin dejar rastro de lo que fue o existió.
Descargas eléctricas resuenan con eco,   golpeando, cual brazo de fuego, incendiándolo  todo que ve, todo que toca.
Un día de penumbra tristeza, dolor y furia… ¡no somos nada!, insignificantes, pequeños ante la adversidad.


ELENA PEYROLÓN MONEVA



Con cariño para un compañero que dejo alegría en Intervencionismo a su paso por nuestro trabajo.


Un abrazo Eduardo 

miércoles, 13 de febrero de 2013


Sabrás que te siento

Mil veces a mi lado…
Te Siento…
Sencillamente en un suspiro del viento…
Nubes de terciopelo,  que acarician mis sentidos muy, muy dentro.
Que atraviesa  ventanas  y  muros,  hasta llegar a mis  sentidos más profundos.
 
Sabrás que te siento…
En la mudez de este Amor reposado, colmado de fogosos alientos…
Te siento y anhelo…

Cuando la noche callada,  susurra tu nombre en mi pensamiento…
Y clama tu recuerdo de tus besos… 
Amormío te siento muy,  muy dentro…
¡No me despiertes todavía, que sollozo tus besos,  tu aliento!

Despiértame amormío,  de este dulce sueño y dame el beso que anhelo.
¡Despiértame amormío,  pues me inspiran tus besos...
Tu aliento!.

Elena Peyrolón M.

domingo, 9 de diciembre de 2012


Últimos pensamientos y voluntades de mi padre

Postrado en una cama de observación,  de urgencias del Servet.
Su mano demandaba la mía,  aferrándose a ella. Su mirada buscaba mis ojos,  pidiéndome que le diera vida.
Esta vez no podía engañarle, él ya lo sabía. Qué dependía de unas horas,  pues se le escapaba la vida. Agonizaba y con él,  ¡mi corazón se rasgaba!, me atormentaba su desesperación por la vida. ¡Y yo,  sin poder hacer nada,  padecía de impotencia y desolada!
Su mirada buscaba la mía,  y a gritos de agonizante quietud, me pedía que lo agarrase  fuerte,  que se perdía.
Mascullaba unas palabras entrecortadas de lamento por la agonía…
-No me dejes hija mía, te quiero, perdonarme por todo.
Mi cuerpo temblaba en los últimos pensamientos de mi padre.
-No, padre,  ponte bueno ¡te necesito porque te quiero!
Bese sus manos y sus mejillas. Un sudor frio inundaba su cuerpo.
El oxigeno era nulo,  ya no tenia fuerzas,   ni  podía inhalarlo.
-La enfermera me pidió que saliera un momento para cambiarle la cama.
Son las 7,48  del ocho de diciembre,   y sale una enfermera a mi lado,  ¡tranquila!,  el doctor esta con tú padre, luego pasas ¿Vale?   
-¿Qué ocurre, esta bien mi padre?
-Pase, que le explica el doctor…
-Su padre  ha fallecido,  ya descansa, el cáncer  se ha llevado su vida.



A mí querido padre,  con todo mi cariño de tú hija Elena.
Siempre estarás en mis pensamientos y en mi corazón.
Te quiero padre.

El cáncer se llevó su vida y ahora descansa en paz. Dios lo guarde en su seno por siempre.   

Domingo ,09 de diciembre del 2012

martes, 27 de noviembre de 2012



La rosa del desierto
Iluminada con cálidos destellos, alquimia en la  alborada. Reflejos de quietud en sus ojos desvelan  juventud  indomable. Velos  de tenues  coloridos,  danzan al compás del cuerpo desnudo que refugian.  
Como la danza de las abejas sobre las flores,  con urdimbre para colectar la dulce miel del néctar de las flores.
Ella  baila la danza de los siete velos,  para conquistar la luz, la  poesía.
Nunca fue nombrada, nunca admirada, hoy duerme y descansa ¡en forma de rosa de piedra!, es por lo que la llamaban “Rosa del desierto o Isis”
¡Hay flores que nacen en las arenas del desierto,  sin ser admiradas,  ni mencionadas! Como el caso de la rosa del desierto. Constituida de un  conjunto de formas lenticulares entrecruzadas, que muchas veces asemejan a una rosa, en este caso pétrea y de tacto áspero. Pero no por ello deja de ser…

¡La admirable rosa la del desierto!

Elena Peyrolón M.