Relatos cortos...

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Relatos cortos

martes, 27 de noviembre de 2012



La rosa del desierto
Iluminada con cálidos destellos, alquimia en la  alborada. Reflejos de quietud en sus ojos desvelan  juventud  indomable. Velos  de tenues  coloridos,  danzan al compás del cuerpo desnudo que refugian.  
Como la danza de las abejas sobre las flores,  con urdimbre para colectar la dulce miel del néctar de las flores.
Ella  baila la danza de los siete velos,  para conquistar la luz, la  poesía.
Nunca fue nombrada, nunca admirada, hoy duerme y descansa ¡en forma de rosa de piedra!, es por lo que la llamaban “Rosa del desierto o Isis”
¡Hay flores que nacen en las arenas del desierto,  sin ser admiradas,  ni mencionadas! Como el caso de la rosa del desierto. Constituida de un  conjunto de formas lenticulares entrecruzadas, que muchas veces asemejan a una rosa, en este caso pétrea y de tacto áspero. Pero no por ello deja de ser…

¡La admirable rosa la del desierto!

Elena Peyrolón M.

domingo, 16 de septiembre de 2012



Resplandor en las rocas

El Tintinear del goteo en las rocas,  destilando entre ellas para abrazar de nuevo el mar.
Enmudece la sirenita,  quedándose  agasajada y atrapada del melodioso sonar.
En el cabello  trazos de hilos invisibles inmovilizan  caracolas nacaradas,  y los rayos de luz le hacen brillar.
Ella, observa las olas como se despojan en las rocas y cristalinas salpicaduras resuenan en la mar.
Canticos,  dicen los marineros errantes,  se escuchan en alta mar, son de sirenitas los canticos, las que oyen el romper de las olas al atardecer  y amanecer en la mar.
¡Del mar viene el hombre y al mar volverá!, pescadores de peces, los delfines les siguen  y las sirenas los protegerán, allá donde vayan…
 ¡Allá en alta mar!


16 de septiembre de 2012
Elena Peyrolón Moneva

jueves, 16 de agosto de 2012




LA CASITA DE MI MADRE,  ENTRE PINOS

Las vacaciones se conforman de manera sublime en mí.
Cuando me levante salí al jardín,  para ver corretear a la ardilla, la qué baja de los pinos a la tierra cuando no estamos.
Cual fue mi asombro, ¡hace un día gris! y entre nubes  de suaves sonrojos violetas, anaranjadas acuarelas,  chispean reflejos de sol;  entre ellas, vaporoso se levanta un arcoíris.
Llovió esta noche pasada, lo percibo igual que como de niña.
    -¡Me encanta el olor a tierra mojada!

Me llama mi hermana, para desayunar.
La mesa esta preparada, pero la tostadora del pan nos ha quemado las rebanadas, ¡qué maquina esta!

  - Me pondré un vestido, el azul y amarillo.

Dije a mi familia mientras me untaba la tostada de mantequilla y mermelada.

        -¡Vaya estropicio! …

Se me ha derramo toda la leche por el mantel mientras hablaba.
      
     -Nada, ¡lo limpiara la lavadora!

Musito mi madre y mi hermana una sonrisa.

Elena Peyrolón Moneva

viernes, 10 de agosto de 2012



Pobre viejo diablo

Es lo que anhela no ser, se odia  aunque intenta demostrar lo contrario.
Desprecia a los seres que aman, ignorando la capacidad de amar.
Gimoteanté,   disfrazándoselo  al mundo.

Ve pasar la vida delante de sus narices,  y la desprecia,  la ignora.
Germina en la llanura del desconcierto y ni se lo imagina.
Burlón de la humildad;  desgarra almas sin piedad y sin deseo alguno.
Habita en un mundo ficticio engendrado por él, en el qué se autodestruye y sepulta poco a poco sin saberlo.

¡Pobre vejo diablo, solo y amargado!

Le damos pena sin él saber…
¡Qué más pena nos da él por su soberbia!...

¡Pobre viejo diablo,  pobre desgraciado!

Elena  Peyrolón  Moneva
10/08/2012

viernes, 27 de julio de 2012





 
Alma errante

Amanece un nuevo día,  la luz inunda la alcoba de Sara.
 Parece qué va a ser una jornada mejor que otras.
La imaginación no le impide tener esperanza,  aunque alertada por los acontecimientos de las últimas noticias.
Su dedicación plena a la pintura desde que decidierón rescindir de su presencia en el Hospital Valle  d¨Hebrón, Barcelona,  como ayudante técnico sanitario, tal día como hoy del 2011.
Ella no se achica por nada,  y menos por el miedo de que no la vuelvan a contratar, tira hacia delante con la cabeza bien alta. Pues ella nunca robo a nadie.

A pesar de no cobrar el paro, pues el último contrato  duro solo un mes,  hace de eso ya un año.

La prensa le quita la razón, la razón de su existencia,  de vivir con dignidad. Ella no es neutral de que el país vaya cada vez peor, el gobierno cada vez nos hunde más, Con rescates de la Unión Europea.
No hay trabajo, solo hay amargura, desolación y desesperación.

    -Si no vendo un cuadro… ¡Que va a ser de mi,  Dios!

La bolsa de trabajo se ha cerrado y cada vez hay más parados.
Como alma errante,  sale a la calle a pedir algo para comer, pues ha tocado  fondo, el de la pobreza.

Elena peyrolón Moneva


Algo de Historia: La Unión Europea.

miércoles, 4 de julio de 2012








No se vivir si no es contigo

Necesito un abrazo
Un abrazo que me ligue a ti,
Que me haga sentir que estoy viva.
Trátame con cariño,  me lo merezco.

Es por lo que necesito ese abrazo…
Un abrazo, inolvidable, que me recuerde a ti.
Que me haga sentir que estas conmigo.
Un abrazo unido en un lazo, que nos conforte.

Necesito un abrazo…
Que me recuerde, que nunca me olvidas.
Un abrazo con el alma, sincero.
Te necesito,  porque te quiero amigo mío…
Dame ese abrazo, no te olvido.


Elena Peyrolón M.

sábado, 30 de junio de 2012


Morir de amor,  los amantes de Teruel

Duerme perpetua en un  lecho de  pétalos de rosas y flores silvestres,  en torno   manzanos,  campos de girasoles y zanahorias.
Dulces canticos tintinan en el medio del paisaje,  emanan del ruiseñor.  
Su amante dolorido por su perdida, por lo cual se quita la vida,  el pueblo de Teruel lo encuentra a su lado, a ella con un frasquito pequeño en la mano,  es el veneno que se tomo después del sueño eterno,  de su letargo, no sin antes producirle un dolor intenso de barriga .
Según cuentan los ciudadanos de Teruel, fue al entierro de su amado sin ser vista y antes de él ser enterrado se acercó a posarle un beso en los labios, el último pues quedó desmayada y luego muerta sobre el.

Esquivo la vida,  en su juventud,  lleno de sospecha e incertidumbre, morir por amor.
Así es el amor,  dulce,  apasionado,  hasta morir de amor.
Hoy descansan en urnas de cristal y en sus hermosos y rasgos juveniles se enlaza a través de los dedos de las estatuas lapidarias que los recuerdan.